Estás intentando seguir una dieta pero te sientes siempre hambriento/hambrienta? Esto es porque tu cuerpo está pasando por una situación inusual de hambre. Esto parece afectar profundamente nuestro metabolismo energético y es, desafortunadamente, una de las causas del efecto yo-yo que tanto odias. Múltiples hormonas que regulan el apetito parecen estar implicadas en este indeseado efecto. Sin embargo el panorama de hormonas del apetito es más complejo de lo que se pensaba. Aquí te explico dos hormonas de las que probablemente no hayas oído hablar.

Cuando comemos los azucares presentes en la comida se absorben en los intestinos. En concreto la glucosa dispara la producción de insulina en nuestro páncreas que activa diversos mecanismos moleculares para absorber ese azúcar. La glucosa se almacena en largas cadenas llamadas glucógeno. Solamente podemos almacenar una cantidad limitada de glucógeno, entonces el exceso de glucosa va a parar a…exactamente, a nuestra amiga grasa. Pero como sabemos cuándo hemos comido suficiente? Además de la sensación del estómago lleno diferentes hormonas son liberadas para hacernos sentir saciados. Una de las más importantes es la leptina liberada por las células de la grasa llamadas adipocitos. Funciona algo tal que así: Cuanta más grasa tenemos más leptina se produce como señal de stop 1.  Aunque hay más hormonas.

La hormona intestinal GLP-1

Holst AuditoriumTal como he explicado arriba, la insulina se segrega cuando comemos para absorber la glucosa. Resulta que otras hormonas pueden incrementar la producción de insulina y al mismo tiempo actuar como señales de saciedad. La GLP-1, que significa Glucagon Like Peptide 1, se libera en presencia de nutrientes por un tipo de células del intestino llamadas células L 2. Uno de los primeros en describir los efectos fisiológicos de que esta importante hormona fue un científico danés, el profesor Jens J. Holst, quien ha merecido incluso un auditorio con su nombre por su contribución a la ciencia. Y es que actualmente se están desarrollando diferentes análogos de GLP-1 para tratar la diabetes de tipo 2, una enfermedad caracterizada por la pérdida gradual de la capacidad de producir insulina y altamente relacionada con la obesidad.

Esta hormona no sólo estimula la producción de insulina para regular tus niveles de glucosa sino que también parece que inhibe el apetito 3. No está del todo claro cómo, pero parece que GLP-1 llega a la región reguladora del apetito en el cerebro haciéndonos sentir saciados. Es interesante también que algunos estudios muestran como el ejercicio después de una comida puede que ayude aumentar los niveles de GLP-1 estimulado la producción de insulina y facilitando la captación de glucosa 4. Este es otro argumento a favor de que una combinación de ejercicio y dieta apropiada sea una forma ideal de prevenir algunas enfermedades y ayudarte a conseguir tus objetivos de salud 5.

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LCN2 una nueva hormona derivada del hueso

Investigadores han estudiado meticulosamente las funciones endocrinas de otros tejidos. Por ejemplo el hueso se ha investigado últimamente porque se cree que puede estar implicado en la regulación del metabolismo energético y captación de alimentos en nuestro organismo 6. En esta línea un nuevo estudio ha arrojado luz en lo mecanismos de esta posible función del hueso.  En un nuevo estudio, investigadores han demostrado que una hormona llamada LCN2 (lipocalina 2), se libera por unas células especializadas del hueso (osteoblastos) 7. Esto es bastante sorprendente porque aunque se había sugerido anteriormente que los huesos podían regular el metabolismo energético no había ninguna prueba definitiva de una hormona.

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Resultó que ratones modificados a los que les faltaba el gen que codifica para LCN2 ganaron sustancialmente más peso que ratones normales porque éstos comían más. Como demostraron los experimentos, la presencia de LCN2  provocó la reducción del apetito tanto de animales obesos como delgados. Y parece que pacientes con diabetes tienen menos cantidad de esta hormona en su sangre 7. Pero cómo lo hace LCN2 para mantenernos saciados? Los investigadores siguieron la pista de esta hormona hasta el cerebro, donde es capaz de cruzar la barrera hematoencefálica y activar el la región reguladora del apetito de nuestro cerebro. Le prestaremos más atención a nuestros huesos a partir de ahora para mantenernos más sanos?

Referencias

1              Ahima, R. S. et al. Role of leptin in the neuroendocrine response to fasting. Nature 382, 250-252, doi:10.1038/382250a0 (1996).

2              Holst, J. J. Glucagon-like peptide-1: from extract to agent. The Claude Bernard Lecture, 2005. Diabetologia 49, 253-260, doi:10.1007/s00125-005-0107-1 (2006).

3              Flint, A., Raben, A., Astrup, A. & Holst, J. J. Glucagon-like peptide 1 promotes satiety and suppresses energy intake in humans. The Journal of clinical investigation 101, 515-520, doi:10.1172/JCI990 (1998).

4              Martins, C., Morgan, L. M., Bloom, S. R. & Robertson, M. D. Effects of exercise on gut peptides, energy intake and appetite. The Journal of endocrinology 193, 251-258, doi:10.1677/JOE-06-0030 (2007).

5              Weiss, E. P. et al. Calorie Restriction and Matched Weight Loss From Exercise: Independent and Additive Effects on Glucoregulation and the Incretin System in Overweight Women and Men. Diabetes care 38, 1253-1262, doi:10.2337/dc14-2913 (2015).

6              Lee, N. K. et al. Endocrine regulation of energy metabolism by the skeleton. Cell 130, 456-469, doi:10.1016/j.cell.2007.05.047 (2007).

7              Mosialou, I. et al. MC4R-dependent suppression of appetite by bone-derived lipocalin 2. Nature, doi:10.1038/nature21697 (2017).

 

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